La familia Vaz de Carvalho posee 30 hectáreas de viñedo, prácticamente todas mecanizadas y sembradas con uvas seleccionadas, con un claro compromiso de mantener una considerable continuidad de las viñas viejas, que son difíciles y costosas de adquirir. Su producción es limitada, su principal objetivo es crear vinos de gran complejidad y elegancia.